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martes, octubre 18, 2005

Los que cortan el bacalao

zapeado por zama


Criticar un programa de cocina no es sencillo, porque dudo entre hacerlo del formato, ritmo y contenido del espacio o de los ingredientes, presencia y gusto del menú preparado.

Esta página se supone dedicada a la crítica televisiva, por lo que correspondería hacer lo primero. Pero como la radiación permanente del tubo catódico ha desarrollado en mí en nuevo sentido capaz de apreciar el gusto de los platos a través de su visión en la tele, me decanto por realizar una crítica híbrida gastrono-televisiva.

La guerra TVE - Tele 5 de cocineros ("Vamos a cocinar... con José Andrés" versus "Karlos Arguiñano en tu cocina") no es tal, ya que los horarios de los respectivos espacios no son coincidentes. Mientras el primero trabaja para aquellos afortunados que salen pronto del tajo (19:20 horas), el segundo está dirigido casi exclusivamente a las amas de casa o parados (13:30 horas).

Por tanto, no tenemos por qué elegir entre uno y otro. Pero como lo que busco es sangre en la lucha por las audiencias, supongamos una parrilla (nunca mejor dicho) en la que José Andres y Arguiñano se disputan el share como las marujas los jerseys de rebajas y comparemos punto por punto lo que tenemos en el menú de hoy, oiga:

- Arguiñano es vasco y José Andrés es asturiano. Punto para J.A.

- Arguiñano cuenta chistes, es actor, produce pelis, "Bricomanía" y hasta la emisión de pelota vasca. José Andrés es cocinero. Punto para Karlos.

- Arguiñano tiene pocos invitados. De vez en cuando aparece por allí Arzac y cuenta unas milongas sobre pimientos. Su hermana va los jueves a preparar postres. José Andrés lleva todos los días a alguien diferente. Aquello parece el camarote de los hermanos Marx: cocineros, actores, cantantes, presentadores... Punto para J.A.

- Arguiñano lleva traje blanco y gorro de chimenea. Es el arquetipo de los chefs. José Andrés lleva un delantal verde que no se sabe si es de la seño de parvulitos o de un pintor de brocha gorda. El hábito no hace al monje, pero yo cuando voy al médico quiero que me reciba un tio con bata blanca, aunque luego resulte ser churrero. De la misma forma, cuando veo un programa de cocina quiero que el cocinero vaya con el equipo de trabajo y no quiero pelos en mi sopa. Punto para Karlos.

- Arguiñano corta las verduras como nadie, en un pis pas te llena la sartén con dados de todos los colores. Maneja el cuchillo con tanta destreza que un día va a cortarse los dedos en juliana sin darse cuenta mientras cuenta un chiste. Además tiene una tabla de madera así de gorda. José Andrés tiene un termómetro de la era espacial que mete en todas las cazuelas para comprobar la temperatura a la que está cocinando los guisos. Punto para Karlos.

- El programa de Arguiñano no está montado, salvo para evitar los tiempos de espera mientras las cosas están en el horno o se pocha la cebolla hasta que quede marrón. El de José Andrés parece realizado por Tarantino. Tiene saltos y una postproducción que no le va a un programa de cocina. Punto para Karlos.

- Arguiñano tiene una cocina que no tiene nadie, con cajones como estadios de futbol y mesetas como canteras de granito. Hasta tiene un receptáculo donde arrojar los deshechos (aunque siempre dice que lo aprovecha todo) incrustado en la propia encimera. Y todavía tiene el santo morro de sugerir en el título del espacio que está en nuestra cocina. El lugar de trabajo de José Andrés se parece más a la cocina del común de los mortales. Punto para J.A.

Victoria por 4-3 para Arguiñano. Bon apetit.

3 Comments:

  • COMIDAAAA!!!!

    Ñam, ñam, um! que bueno! CHUP CHUP, grumf! slurrrurp

    By Anonymous TATO, at 6:23 p. m.  

  • Aunque en tan corto espacio siempre está bien hablar de la coca-cola y la pepsi-cola, a veces la variedad de ifa-colas y tabs es también muy interesante, en especial en este género televisivo.

    Para empezar, el cocinero de localia es un personaje anodino cuya cara no expresa más que bote de fabada, pero tiene algo que engancha. Mi hermano dice que es igual que josema el de martes y trece imitando a alguien, esta descripción no sólo es totalmente precisa sino que ahora cada vez que lo veo me parto el culo.

    Pasando por alto al amanerado elemento de telemadrid que cada vez que cortaba un puerro decía perfecto, y que al ser criticado por ello en Los Imposibles de Telemadrid pasó a decir ideal; el verdadero hervidero de cocineros catódicos es el canal de cocina, el del huevo.

    Aquí encontraremos un gran surtido internacional y a las mujeres más sosas de España. A destacar tenemos el programa estrella inglés "Oliver Twist" donde descubrimos como se puede cocinar con la encimera llena de mierda partiendo la cebolla con un rallador ya que la tabla de arguiñano no cabría.

    Hay otro programa de un argentino que tiene hasta banda de música, no se sabe si cocina o vende cuchillos gin-su, más que nada porque es tan faltoso que te obliga a cambiar de canal, descubriendo que están acabando los Simpson en la Fox y que no deberías haber hecho zapping en el intermedio porque te has tragado una hora del canal cocina y ahora no tienes gana de ver a Arquiñano que es el que de verdad mola que te cagas. Pero bueno, siempre se puede resetear con un poco la hora chanante o un momento discovery...

    By Anonymous Anónimo, at 7:02 p. m.  

  • ¿Y la crítica de hoy?

    By Anonymous Sergio López Cortina, at 9:02 p. m.  

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