De profesión antónimo
zapeado por zama

Cuando éramos pequeños y nuestra tía abuela, o un familiar de esos que ves una vez cada 5 años o esa señora que venía a tomar un café a casa y se llevaba siempre las mejores pastas a la boca (la muy gorrona), nos prestaba un poco de atención desde el poderío físico que le da a los adultos esos 80 centímetros de más, solían hacer 4 cosas:
- Darte un achuchón y un beso y dejarte marcado el carmín en el papo.
- Sacarte los colores con alguna frase del tipo "hay que ver que guapo y que vergonzosoooooooo"
- Preguntarte qué tal la escuela (siempre quise responder: "jodida, señora, esta semana me ha tocado llevarla en el corre-pilla todos los putos recreos y encima la cartulina roja que hemos recortado hoy me ha quedado como el culo; así es la vida de los preescolares")
- Preguntarte qué querías ser de mayor
Los adultos y su determinismo. Hoy, ya sin carmín en el papo y mirando desde arriba a los niños, jamás se me ocurriría preguntar a uno qué quiere ser de mayor. Y no por curiosidad, que la tengo, sino porque sé de buena tinta que es una pregunta que carece de sentido en el siglo XXI. No hay más que ver la tele. Las flamencas quieren ser alcaldesas, las alcaldesas consortes quieren ser famosas, las peluqueras quieren ser starlettes, los cantantes quieren bailar, las modelos quieren ser monologuistas, las herederas de imperios quieren ser granjeras, etc.
Y al carro de esta nueva tendencia del mercado laboral se suma laSexta con "Anónimos", programa "donde los famosos dejan de serlo". Llevamos una década de gente no-famosa que quiere empezar a vivir del cuento y ahora va la nueva cadena y le pretende dar la vuelta al calcetín del sueño español. ¿Un atisbo de originalidad por fin en la programación? No, hasta ahí podíamos llegar.
"Anónimos" es perpretado por Ángel Llacer, ex-jefe de planta de la industria cárnica de OT, el cual grita y ríe de manera desmedida ante lo que asegura que es la polla. En el comienzo da unas pinceladas resumen de la temática del espacio: Chenoa se disfraza de perroflauta y se mete entre un grupo de sus propias fans; Pepe Sancho se disfraza de facha y se va a buscar la estatua de Franco y a tocarle los cojones a Quique San Francisco. ¿Es acertado el resumen? Al 100%, como que el programa es sólo eso.
Y con eso amenazan que van a hacer todas las semanas: embadurnar de látex la cara de un famoso, darle un guión, soltarle entre un grupo de conocidos y grabarlo con cámara oculta. En mi opinión eso no da para hora y media, y menos teniendo en cuenta los siguientes aspectos manifiestamente mejorables del programa de ayer:
- El maquillaje. Chenoa parecía "Máscara" y Pepe Sancho parecía Alfonso Arús con la careta de Ramón Mendoza.
- Las situaciones. Chenoa como perroflauta en un grupo de puberfans sólo da lugar a que éstas se queden mirando con cara de pez al elemento extraño del grupo. A eso y a que la presidente del club deje la marca de autoritarismo necesaria en estas sectas: la llamó "chunga". Pepe Sancho buscando la estatua de Franco es un ejemplo de guión paupérrimo y hacer enfadar a Quique San Francisco debería estar tipificado como delito. Ya tendrá bastante el hombre con sus problemas.
- El presentador. Si no te crees tu discurso, no sobreactúes.
- La hora. Quizás a las 4 de la mañana, compitiendo con las teletiendas y los concursos 906, el programa tendría cierto nicho de público. Haciéndolo con House y Los Serrano lo dudo.
Como final del programa y ante lo que se está transformando en tónica habitual, se abre una votación para determinar cual de los dos invitados ha ganado en comicidad, actuación, etc. Como si fuera Eurovisión pero sin Letonia. A este paso, los telediarios incluirán después del tiempo una ronda de votaciones para averiguar cual de los sucesos contados es el ganador del día.
tvzap, twelve points.
- Darte un achuchón y un beso y dejarte marcado el carmín en el papo.
- Sacarte los colores con alguna frase del tipo "hay que ver que guapo y que vergonzosoooooooo"
- Preguntarte qué tal la escuela (siempre quise responder: "jodida, señora, esta semana me ha tocado llevarla en el corre-pilla todos los putos recreos y encima la cartulina roja que hemos recortado hoy me ha quedado como el culo; así es la vida de los preescolares")
- Preguntarte qué querías ser de mayor
Los adultos y su determinismo. Hoy, ya sin carmín en el papo y mirando desde arriba a los niños, jamás se me ocurriría preguntar a uno qué quiere ser de mayor. Y no por curiosidad, que la tengo, sino porque sé de buena tinta que es una pregunta que carece de sentido en el siglo XXI. No hay más que ver la tele. Las flamencas quieren ser alcaldesas, las alcaldesas consortes quieren ser famosas, las peluqueras quieren ser starlettes, los cantantes quieren bailar, las modelos quieren ser monologuistas, las herederas de imperios quieren ser granjeras, etc.
Y al carro de esta nueva tendencia del mercado laboral se suma laSexta con "Anónimos", programa "donde los famosos dejan de serlo". Llevamos una década de gente no-famosa que quiere empezar a vivir del cuento y ahora va la nueva cadena y le pretende dar la vuelta al calcetín del sueño español. ¿Un atisbo de originalidad por fin en la programación? No, hasta ahí podíamos llegar.
"Anónimos" es perpretado por Ángel Llacer, ex-jefe de planta de la industria cárnica de OT, el cual grita y ríe de manera desmedida ante lo que asegura que es la polla. En el comienzo da unas pinceladas resumen de la temática del espacio: Chenoa se disfraza de perroflauta y se mete entre un grupo de sus propias fans; Pepe Sancho se disfraza de facha y se va a buscar la estatua de Franco y a tocarle los cojones a Quique San Francisco. ¿Es acertado el resumen? Al 100%, como que el programa es sólo eso.
Y con eso amenazan que van a hacer todas las semanas: embadurnar de látex la cara de un famoso, darle un guión, soltarle entre un grupo de conocidos y grabarlo con cámara oculta. En mi opinión eso no da para hora y media, y menos teniendo en cuenta los siguientes aspectos manifiestamente mejorables del programa de ayer:
- El maquillaje. Chenoa parecía "Máscara" y Pepe Sancho parecía Alfonso Arús con la careta de Ramón Mendoza.
- Las situaciones. Chenoa como perroflauta en un grupo de puberfans sólo da lugar a que éstas se queden mirando con cara de pez al elemento extraño del grupo. A eso y a que la presidente del club deje la marca de autoritarismo necesaria en estas sectas: la llamó "chunga". Pepe Sancho buscando la estatua de Franco es un ejemplo de guión paupérrimo y hacer enfadar a Quique San Francisco debería estar tipificado como delito. Ya tendrá bastante el hombre con sus problemas.
- El presentador. Si no te crees tu discurso, no sobreactúes.
- La hora. Quizás a las 4 de la mañana, compitiendo con las teletiendas y los concursos 906, el programa tendría cierto nicho de público. Haciéndolo con House y Los Serrano lo dudo.
Como final del programa y ante lo que se está transformando en tónica habitual, se abre una votación para determinar cual de los dos invitados ha ganado en comicidad, actuación, etc. Como si fuera Eurovisión pero sin Letonia. A este paso, los telediarios incluirán después del tiempo una ronda de votaciones para averiguar cual de los sucesos contados es el ganador del día.
tvzap, twelve points.