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miércoles, septiembre 27, 2006

Simulación por reflejo

zapeado por zama


Las dos frases más típicas tópicas que se dicen acerca de la tele constituyen la prueba más irrefutable de la naturaleza hipócrita del televidente. Al turrón: "La tele es una mierda" y "Lo vi haciendo zapping". Gran comodín en cualquier comida con los compañeros de trabajo, la combinación "esquelateleesunamierda" siempre es un acicate que sirve como punta de lanza para poner a parir a presentadores, invitados, formatos, series, directivos, creadores e, incluso, a la masa de espectadores. Yo, aparto los bichos del arroz y me concentro en mi paella, mascando para mis adentros lo equivocados que están.

¿Es la tele una mierda? Vamos a responder a tan apasionante cuestión con el uso de la técnica de la simulación por reflejo.

Tenemos libros de Corín Tellado, Danielle Steel, la editorial Jazmín, tenemos novelas de vaqueros en papel bruto con una prosa peor que la de los panfletos de La Atalaya. Tenemos libros de autoayuda que solo autoayudan a su autor con los beneficios conseguidos, miles de libros los cuales, o bien destripan los misterios de una novela de ficción sobre DaVinci o bien plantean nuevas intrigas, también de ficción pero disfrazadas de realidad; libros de templarios, de sociedades secretas, de otras supersecretas, de otras un poco conocidas pero que hacen ocultismo o satanismo. ¿Es la literatura una mierda?

Tenemos pelis de Uwe Boll, tenemos comedias de instituto que basan su guión en la repetición de los mismos chistes una y otra vez y en enseñar un par de tetas, films de terror que sólo asustan por la técnica del ambiente tranquilo sobresaltado por la aparición de algo inquietante o de un bicho feo, dramones insoportables que tratan de conseguir la lágrima mostrando lágrimas y pelis de acción con escenas imposibles y menos guión que el prospecto de una aspirina. ¿Es el cine una mierda?

Tenemos espectáculos teatrales de percusión: algunos de golpes sobre barriles, otros de golpes sobre el suelo, otros de golpes con adminículos de cocina; tenemos musicales de Abba, de Queen, de Mecano, de Fama, del Quijote; revistas de José Luis Moreno, de Moncho Borrajo. Tenemos miles de obras de monólogos humorísticos, todas exactamente iguales a las otras, en especial la última en estrenarse. ¿Es el teatro una mierda?

Tenemos restaurantes infumables con ambientes irrespirables, vasos sucios, sillas incómodas, menús caros de platos aceitosos, mal presentados, peor servidos por camareros desagradables que meten el dedo en el flan y te echan el aliento en las lentejas. ¿Es la gastronomía una mierda?

Concluimos: tenemos programas de miserias rosas como "Aquí hay tomate", "A tu lado", "Salsa Rosa" o "Dónde estás corazón", concursos pesadísimos con presentadores que aburren a las piedras como "Allá tú" o "¿Quién quiere ser millonario?", tenemos series pensadas con el culo y compradas por las cadenas en un alarde de la graduación alcóholica de las comidas de negocios como "Ellas y el sexo débil" o "Los Serrano". Tenemos simul-informativos-magacines que hacen uso del vouyerismo de la gente y nos enseñan lo peor de nosotros mismos como "Gente" o "El buscador". Tenemos fotocopias de multicopias de realities hipermanidos como "Mira quien baila" o "Patina tú que a mi me da la risa" (o como se llame). Pero esto no quiere decir que la tele sea una mierda.

No es una mierda porque tenemos "Documentos TV" o algún edición de "La noche temática" o incluso "Redes" para quien llegue a verlo. Tenemos "Perdidos", "A dos metros bajo tierra" o incluso "Aquí no hay quien viva". Tenemos "Supernanny" o "Días de cine". Tenemos "La 2 noticias", "Callejeros" o "Animalia". Tenemos "Soy el que más sabe de televisión del mundo", "Futurama" o "Los Simpson".

Pero claro, esto no son los típicos programas que uno ve "haciendo zapping". Casualmente el dedo siempre cae "haciendo zapping" en los que luego se critica a la hora de la paella. Porque para ver los que no llevan a calificar la tele de mierda hay que hacer un pequeño esfuerzo. Tampoco mucho: el problema es la elección. Pastilla azul o pastilla roja. ¿"Salsa Rosa" o "La noche temática"? ¿"A tu lado" o "Channel nº4"? ¿"Desafio sobre hielo" o "Versión española"? ¿"Dónde estás corazón" o "Supernanny"? ¿Canelones congelados o fabada? ¿Peli romántica o una de zombies?

El hipócrita espectador que somos todos siempre puede optar por tomar la pastilla azul y creer lo que quiera creer: la literatura, el cine, el teatro y la gastronomía molan mucho, pero la tele es una mierda.

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martes, febrero 21, 2006

Al filo de la inmundicia

zapeado por zama


La fauna cadavérica está formada por esos simpáticos gusanotes, moscas y otros bichejos que invaden los cuerpos en proceso de putrefacción. En función del tiempo de vida del cadáver, los seres que se alimentan de esta carroña son distintos, en tamaño y en especie. Así, los investigadores tipo "CSI" consiguen realizar dataciones del tiempo transcurrido desde la muerte de los macabros hallazgos. Como es obvio, esta peculiar fauna no se limita a comerse seres humanos, con todas las demás especies que pueblan el planeta ocurre lo mismo. Así, todos esos gatos y perros que salpican los arcenes de nuestras autopistas sufren el mismo e implacable proceso de reciclado. La naturaleza es lista y no desperdicia nada. Como no soy biólogo ni Ana Obregón, no conozco mucho más de esta fauna, pero intuyo que su labor es crucial para permitir la regeneración de los sustratos y así, continuar el maravilloso proceso que es la vida.

Existe una serie de personas que, sobre todo en las grandes ciudades, se dedican a rastrear los cubos de basura en busca de materiales que les puedan ser útiles para su subsistencia. Descartando aquellos que sufren el síndrome de Diógenes, cuya motivación es la simple acumulación, éstas personas revenden al peso lo encontrado (metales, cartones) lo que sirve para proporcionarles unos euros. Además así consiguen vaciar un poco los basureros y proporcionar a algunos objetos una segunda vida digna y útil.

Estos dos grupos, la fauna cadavérica y los recuperadores, usan los deshechos para su propio beneficio. Los gusanos obtienen alimento y los rastreadores de basura un poco de dinero. Pero además, ayudan al resto de habitantes de este planeta, limpiando lo que parece inútil y reconvirtiéndolo en materia prima nueva y usable.

"El buscador" (domingos tarde, Tele 5) es un programa de televisión que, como la fauna cadavérica, se alimenta de la carroña y como los recuperadores, busca en la basura, para, con esos dos elementos básicos, montar un programa de televisión. Si Tele 5 tuviera el alma de un gusano comecadáveres o la visión altruista de un recolector de cartones, beneficiaría al mundo televisivo limpiándolo de la mencionada basura y reutilizándola para darnos, por ejemplo, "Callejeros" (viernes noche en Cuatro).

Pero como Tele 5 sabe sacar el mayor partido al lado negativo de las cosas, mantiene esa carroña y esa basura en su estado original y lo único que hace es ofrecérnosla así, sin manufacturar.

Y para muestra un botón: el domingo comenzó el programa con su "imagen del día": unos empleados funerarios sacaban el cadáver de una víctima de violencia doméstica de la que fuera su casa, siguió con la noticia de una cigüeña muerta, comentando en tono mesiánico el advenimiento de la gripe aviar y continuó con más catástrofes y miserias. Pero para entonces ya no me tenía a mí como espectador.

Repito: maldito domingo.

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