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domingo, septiembre 10, 2006

La historia cambió su curso (y II)

zapeado por zama


Como lo prometido es deuda y las peticiones varias (sí, varias), aquí continuamos con el post iniciado hace unos días sobre locutores deportivos en la tele. No está en el ánimo de tvzap crear polémica. Lo que quiere es sentar cátedra.

- JJ Santos. Este comentarista con nombre de rapero es el único que genera más odios que el mismísimo Andrés Montes. Comenzó su singladura como narrador (o por lo menos, la conocida por mí) en aquellos infumables partidos de la UEFA que Tele5 emitía por los años 90. Desde entonces ha ido de acá para allá y vuelta para acá (este año regresa a Tele5) con más pena que gloria, a pesar de pasar por sus manos golosos acontecimientos como el mundial de Japón. Uno de sus muchos puntos débiles es el de tratar de mantener enganchado al espectador mediante mensajes del tipo "hay que ver como mola este partido y que emocionante que es", cuando en realidad se trata del típico partido de trámite en el que nadie se juega nada. Ya estamos viendo el partido, no hace falta que me lo vendas. En general, nadie escucha a JJ porque todo el mundo pone la radio, así que cualquier comentario que leais a favor o en contra es simple y llanamente mentira.

- Matías Prats Jr. Hubo un tiempo anterior al de hombre-anuncio en el que este tío se dedicaba a ser locutor deportivo en TVE. Por entonces su especialidad era el tenis. Así y sin comerlo ni beberlo se fue abriendo camino hasta llegar a ser el hombre naranja que hoy todos conocemos. Pues bien, como comentarista de tenis era, lo que se dice, un profesional al uso. Hablaba bajito cuando la pelota estaba en juego (como si no estuviera metido en una cabina de cristal), ponía voz gangosa al referirse a los buenos golpes de los tenistas y se inventaba frases lapidarias para rematar las grandes gestas. En la consecución del primer Roland Garros de Arantxa Sanchez-Vicario, Matías soltó el mítico "La historia cambió su cursoooo" mientras la tenista se rebozaba en tierra batida. Menos mal que, años más tarde, no usó la misma frase para narrar el 11-S. Hubiera quedado excesivo.

- Pedro Barthe. Históricamante, el único locutor de baloncesto de la tele que no padece ningún problema mental, excepción hecha de la manía persecutoria que tiene con los dirigentes de la FIBA. Sus narraciones son tranquilas menos cuando huele a arbitro griego.

- Los de las motos. Hubo mucha polémica tras la desaparición de Valentín Requena de las retransmisiones de motociclismo, pero quizás el cambio no le ha venido mal. Bien es cierto que no soy capaz de distinguir nunca cual de los dos tíos es el que está hablando, pero el hecho de que uno de ellos tenga problemas con el frenillo lo hace muy divertido. En especial cuando "Lodiz Capidozi" hace una buena carrera. Seguro que está deseando que se caiga en la primera curva de todos los grandes premios para no tener que repetir su nombre. O el de "Pedgoza". O el de Valentino "Dozi".

- La tipa de la gimnasia. Es imposible que haya una persona que sepa tanto de gimnasia rítmica, gimnasia deportiva, natación sincronizada, saltos, patinaje artístico, hípica y todos aquellos deportes que impliquen puntuación. ¡Pero si sólo los echan por la tele cuando los comenta ella! ¿De quién ha aprendido? ¿Será verdad todo lo que dice o se lo va inventando sobre la marcha? Frase tipo: "suelta con dislocación y salida en doble carpado agrupado, CLÁVALO, ¡BRAVOOOO!" Debería de dejar de aplaudir al final de los ejercicios y no implicarse tanto, un día le va a dar un síncope. Le pongo un 9,90. Espero que laSexta no compre los derechos de los Juegos Olímpicos. No me quiero imaginar a Montes en la gimnasia, no.

- Anexo final. Los acompañantes de los comentaristas titulares son, en determinadas ocasiones, aun muchísimo más golosos que sus hermanos mayores. Como hay cientos y nos podríamos eternizar, daremos un breve retazo sobre algunos de estos guest starrings.

+ Michel: La persona con el repertorio de obviedades más extenso del mundo. Dos ejemplos: "No sólo está jugando bien, además está haciendo un gran partido" y "No ha sido gol porque se ha ido fuera". Nada más que añadir.
+ Guerrero: Última incorporación de TVE, es de destacar lo acertado que han estado para poner un compañero a la altura (o a la ausencia de altura) de José Ángel de la Casa. Qué vida le da a los cometarios, qué animoso que es el chaval. Las juergas de este par a la salida del partido deben ser de aupa. Lo mismo se toman dos trinas cada uno.
+ Perico Delgado: Es un poco pesado con algunas expresiones (en el último Tour batió el record de "elhombredelmazo") y no tiene una dicción ortodoxa. En cualquier caso, el mejor ciclista de todos los tiempos no podía dejar de ser el mejor comentarista de todos los tiempos. Valga un apunte. Al final de una etapa que antecedía a una jornada de descanso en el Tour, el extinto Pedro González se despidió con un "hasta mañana". Perico dio la puntilla a la emisión: "Hasta PASADO mañana". Fundido en negro.

Hasta pasado mañana.

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martes, septiembre 05, 2006

La historia cambió su curso (I)

zapeado por zama


Es época de gestas deportivas. Ahí estamos, somos los mejores del mundo en basket. Tantos años preocupados por el mundial de fútbol y resulta que la sorpresa iba a venir en el deporte contrario. Porque está claro: el fútbol es la antítesis del baloncesto. Pie contra mano. Portería contra canasta. Área contra zona. Paquetes contra héroes.

¿Y a qué nos lleva todo esto? Pues a las retransmisiones deportivas, está claro. A ellas y a los distintos estilos a la hora de realizarlas. Cada persona es un mundo y cada periodista deportivo un dechado de frases tipo, superlativos superlativísimos y circunloquios rebuscados.

Es fácil realizar el ejercicio, no hace falta tener un blog para enumerar características destacables de comentaristas deportivos de la tele. Pero no hay mejor lugar para hacerlo:

- José Ángel de la Casa. Tranquilo y pausado, el locutor por antonomasia del fútbol de TVE destaca por su frialdad, excepción hecha del gooOOOool de SeñooOOoorr contra Malta tanta veces repetido y del que aquí ya hemos hablado. Si José Ángel retransmitiera el fin del mundo provocado por un gigantesco metorito, no vacilaría: "Bueno señores, parece que hasta aquí ha llegado la existencia de la vida en el planeta Tierra. Les dejamos a continuación con un resumen de grandes gestas de la humanidad seguido de la película Armageddon. Muy buenas noches a todos."

- Matias Prats Sr. Siempre ataviado con gafas de sol, como si de un clubber ibicenco se tratara, era la voz del deporte (y de los toros) del franquismo. Por cuestiones de edad, yo de este hombre sólo escuché las anécdotas que él mismo contaba cada vez que le daban un homenaje o le hacían una entrevista. Que si no pronuncio la "z" y digo "f", que si dije "gol de Farra" (más leña a la sospecha de clubber), que si mi hijo venía a todos los partidos. Seguro que lo hacía muy bien, pero era un estilo que le pegaba muy bien al blanco y negro y muy mal al TDT.

- Ramon Trecet. A raiz de un problema personal con J.A. de la Casa, Trecet desapareció de nuestras vidas, supongo que engullido y aburridísimo en su pasión por la música New Age. Precursor del estilo histriónico en las retransimisiones de baloncesto, hizo que nunca haya olvidado aquellas noches de instituto viendo los partidos de los Bulls. Siempre recordaré sus gritos: "Paxon de treeeeeeees, DEENTROOOOOOOOOOO!", que antecedían en 0.1 segundos a la consecución del triple por el alero de los de Chicago. Un activo perdido.

- Carlos Martínez. Con su cuasi inseparable Robinson (¿vivirán juntos?) es la voz del fútbol de Canal+ y en el último mundial de Cuatro. Ha sufrido una evolución desde el estilo plano de J.A. de la Casa hacia un estilo manicomic, propio de las veladas de Pressing Cath. Últimamente grita demasiado y cualquier jugada intrascendente se convierte en una oportunidad para demostrar la fuerza de sus cuerdas vocales y lo agudo de su voz emocionada. En cualquier caso, el tándem que forma con Robinson me parece el mejor de la tele, el más compenetrado y el que ofrece los comentarios más acertados.

- Andrés Montes. Es un payaso con pajarita que pone motes a los jugadores (Pau Gasol=ET, Calderón=¿Mister Catering?, Sergio Rodríguez=¿¿Mojo picón??). Es el baluarte de laSexta, y tiene pinta de que le van a usar hasta para comentar el desfile de las fuerzas armadas llegado el caso. Genial para unos, coñazo para la mayoría, cuenta lo que le pasa por la cabeza sin atender a lo que sucede en el terreno de juego. Ahora hablo de música, ahora de cine, ahora le pregunto a Salinas: "Saliiinaaas, si tu hija llegara a casa con un novio que se llama Mertesacker, ¿tú qué dirías?"

- Antonio Lobato. Me estremecí en su día cuando escuché la noticia de que Tele5 iba a emitir la Fórmula1. Recordé el paso del Giro por esa cadena y me cayeron encima una serie de recuerdos que casi me hacen vomitar: Kike Supermix intercalado entre sprints y escapadas anunciando un ¡¡compresor!!, JJ Santos en plató comentando la carrera como si fuera un debate electoral, cortes para anuncios dentro del último kilómetro de etapa... Eso unido a que la imagen que daba Lobato en sus presentaciones en los informativos era de mucho nerviosismo y falta de tablas me hicieron temer lo peor. Pero nunca una manera de retransmitir me ha sorprendido tan alegremente. Nada (o muy poco de paja) en los previos, colaboradores acertados (un pena en parte que ya no esté de la Rosa, es el único que entiende las transmisiones por radio), tranquilidad de Lobato siempre que aparece y despliegue de medios por parte de Tele5. Han mejorado en 10mil puntos lo que hacía TVE con ese deporte-ingeniería. Tampoco era muy difícil.

Les emplazo hasta la segunda (y definitiva) parte de "La historia cambió su curso". Un post por etapas. Como el Tour pero sin nandrolona.

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miércoles, junio 28, 2006

A por uvas (o-e)

zapeado por zama


Menos mal que el mundial es cada 4 años. Y no lo digo porque me agobie que los informativos, los anuncios, los zapping, los resúmenes semanales, los programas rosa y hasta la santa misa hablen de lo mismo, no. Tampoco porque haya un canal que con tan sólo 4 horas de fútbol diarias llene 24. Ni porque algunos partidos se programen en 3 canales distintos. Ni porque webs, blogs y foros sólo hablen del mundial, de las retransmisiones del mundial, de los comentaristas del mundial, de los aficionados del mundial y de las anécdotas del mundial.

No me importa que la prensa especializada y la no tanto dedique monográficos al tema, ni que haya conexiones a cada hora en las radios. Tampoco me saca de mis casillas ver vallas publicitarias con balones, ni ir a las tiendas y que el bombardeo para la adquisición de televisores, sintonizadores, parabólicas, canales de pago, etc sustituya a otros productos necesarios (como el aire acondicionado).

Aguanto estoicamente que mis refrescos favoritos y mis bebidas alcóhólicas preferidas tengan el logo del campeonato estamapado. Me da igual que suceda otro tanto de lo mismo con las cuchillas de afeitar, la espuma de afeitar y otros productos de aderezo masculino. No me importa que me intenten vender el coche oficial, el disco oficial, el preservativo oficial o el desodorante de Beckham.

Tampoco me molesta excesivamente que la gente celebre en sus casas y en las calles los goles, con gritos, alborotos, petardos, voladores y cornetas. Me sentía involucrado, mecagüen francia, en la albricia generalizada. Yo mismo gritaba por las ventanas (en realidad, por la única que tengo) las ocasiones susceptibles de terminar en gol, antes de que los vecinos me anticiparan los tantos en virtud del retraso de mi tele digital.

Pero es que todo esto desemboca en que, al estar la existencia terrestre vinculada al mundial, el resto del universo televisivo-mediático-social no existe salvo en el último recobeco cerebral, aquel afectado por una isquemia anti futbolística que todavía parece no haberse dado cuenta de que pintan bastos y este es el mes del fútbol.

Así que cuando esa parte del cortex gangrenado se rebela y se vuelve protagonista, recuerdo que estos días no estoy viendo "CSI", ni "House", ni "Aqui no hay quien viva", ni "Callejeros", ni "Mujeres desesperadas", ni tan siquiera capítulos de "Perdidos", ni mucho menos películas de zombies. Y todo porque el resto del cerebro no se puede perder el interesantísimo Corea-Togo, el imprescindible Paraguay-Trinidad y Tobago o el decepcionante QuieroynopuedoEspaña - Gabachosdemieeeer...

Menos mal que el mundial es cada 4 años. Porque a ver quien aguanta esta constante decepción si fuera todos los veranos.

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viernes, mayo 26, 2006

Mutavisión

zapeado por zama


Me repito, soy consciente, pero ¡qué sabe nadie!. La tele tiraniza mis recuerdos y me hace darme cuenta de que la marmota enseña el culo año sí, año también. Y este año la marmota ha dicho que el verano ha llegado y que toca mundial: pues mundial habemus. El ciclo de la vida vuelve a repetirse.

El plan de acontecimientos es el de siempre. La prensa calienta nuestro ánimo que ha permanecido adormecido desde la última Eurocopa y nos dice que esta vez sí, que vamos a pasar de cuartos y que se va a cagar el resto del mundo con la furia. Vamos sin perillas pero nos los comeremos igualmente. ¡Grrrrr!

Los diarios deportivos colman sus portadas de esperanza triunfal, los anuncios de cerveza nos tratan como perros de Paulov, de manera que cada vez que veamos un balón abramos la nevera. Todo se vincula a un único objetivo: alienarnos hasta que nos eliminen. Tras esto, volveremos a la cruda realidad: la tele es una mierda, los políticos son una banda, el niño ha vuelto a suspender sociales.

Y en el centro de todo, la tele. Así como la evolución de las especies se pone de manifiesto más claramente ante las crisis planetarias (ejemplo, la caída de un meteorito), la mutación de las teles se produce ante los mundiales de fútbol. Del blanco y negro al color, de la pantalla curva a la plana, del televisor-mueble al formato cuadro, del analógico al digital.

Era yo muy niño cuando el color inundó mi salón allá por el mundial 82. Una estupenda Philips K30 apareció de buenas a primeras. No recuerdo ni el empate ante Honduras ni las cantadas de Arconada, pero sí al viejo armatoste de blanco y negro arrinconado en el ostracismo de la terraza tras la llegada del nuevo inquilino multicromático. Como mi casa nunca ha sido muy innovadora, el K30 sobrevivió muchos años. Allá por el 2000, además de la energía eléctrica el aparato necesitaba la mecánica. De buenas a primeras elevaba su volumen porque le daba la gana y la única manera de solventarlo era a hostias. Una de las ventajas de las televisiones de tubo es que tienen un fondo lo suficientemente amplio como para golpearlo con el puño.

Ahora, en otros lares, con el menaje y electrodoméstivos que se me (nos) antoje(n), llega el mundial del 2006 y la evolución estira el cuello de las jirafas otro centímetro, inmoviliza un poco más el meñique de mis pies y pela mi tarjeta de crédito 70 euros: me he comprado un sintonizador digital.

Y sé que lo voy a aprovechar: este año toca, este año España gana el mundial.

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