tvzap

viernes, noviembre 17, 2006

Para domar a las fieras

zapeado por zaperu


La 2 estrenó hace unas semanas Leonart (de lunes a viernes a las 19:00) con el que intenta acercar la ciencia a los más jóvenes, explicando los conceptos básicos de la ciencia y poniéndolos en práctica mediante sencillos experimentos.
Desde su laboratorio Leo nos va contando, con ayuda de su mayordomo–androide Watson y de su ordenador Sofía Q (que podría ser la novia de HAL 9000), la lección del día. Es ameno y la historieta en la que envuelven lo que hay que aprender está bien interpretada. ¡Un aplauso para los tres actores!.
También tiene su parte de manualidades con Donna Lisa donde se invita a los chavales a la participación enviando fotos de sus trabajos para el museo del programa. Además de cultivar el cerebro hay que aprender a utilizar las manos. ¡Otro aplauso para Donna Lisa!.
Este programa me recordó 3, 2, 1...contacto que contribuyó a amueblar la cabeza de los niños y adolescentes de los primeros 80. Y a Sonia Martínez, su más famosa y desgraciada presentadora que cayó víctima de los excesos. Una más de la larga lista de muertos de fama.

También en la 2, pero a las 20:00, están reponiendo Blossom. En un capítulo, Blossom y su padre Nick Russo ironizan sobre una serie de TV en la que los miembros de una familia se cuentan sus problemas y se ayudan a resolverlos. ¡En sólo 20 minutos!. Mil veces mejor esta serie sobre adolescentes que los varios clones de Rebelde Way, llenos de hormonas y estupideces.
Otras reposiciones que merecen la pena se ven en la autonómica TPA. La auténtica Matrimonio con hijos, con los Bundy originales y que a pesar de los años siguen siendo más cañeros que los Camacho nacionales, y la mítica Get Smart! con Maxwell Smart, el superagente 86, haciendo de las suyas junto a la sexy 99. Son las mismas torpezas de siempre, pero a mí me siguen haciendo gracia.

Espero que algún canal (a poder ser de uno que se vea en mi tele) se compre en un saldo unas temporadas de M.A.S.H. y las programe en un horario razonable. Así podremos zanjar una cuestión que ha estado turbando la razón de teleadictos varios el último año. ¿Cuál es el médico más cínico y cáustico de la tele? El superexitoso Dr. House o el añorado Hawkeye (Alan Alda) y su tropa de médicos en la guerra de Corea.

Deberes para el fin de semana: Levantarse tempranito para ver en Cuatro unos capítulos de Galactica.

Etiquetas: , ,

miércoles, junio 28, 2006

A por uvas (o-e)

zapeado por zama


Menos mal que el mundial es cada 4 años. Y no lo digo porque me agobie que los informativos, los anuncios, los zapping, los resúmenes semanales, los programas rosa y hasta la santa misa hablen de lo mismo, no. Tampoco porque haya un canal que con tan sólo 4 horas de fútbol diarias llene 24. Ni porque algunos partidos se programen en 3 canales distintos. Ni porque webs, blogs y foros sólo hablen del mundial, de las retransmisiones del mundial, de los comentaristas del mundial, de los aficionados del mundial y de las anécdotas del mundial.

No me importa que la prensa especializada y la no tanto dedique monográficos al tema, ni que haya conexiones a cada hora en las radios. Tampoco me saca de mis casillas ver vallas publicitarias con balones, ni ir a las tiendas y que el bombardeo para la adquisición de televisores, sintonizadores, parabólicas, canales de pago, etc sustituya a otros productos necesarios (como el aire acondicionado).

Aguanto estoicamente que mis refrescos favoritos y mis bebidas alcóhólicas preferidas tengan el logo del campeonato estamapado. Me da igual que suceda otro tanto de lo mismo con las cuchillas de afeitar, la espuma de afeitar y otros productos de aderezo masculino. No me importa que me intenten vender el coche oficial, el disco oficial, el preservativo oficial o el desodorante de Beckham.

Tampoco me molesta excesivamente que la gente celebre en sus casas y en las calles los goles, con gritos, alborotos, petardos, voladores y cornetas. Me sentía involucrado, mecagüen francia, en la albricia generalizada. Yo mismo gritaba por las ventanas (en realidad, por la única que tengo) las ocasiones susceptibles de terminar en gol, antes de que los vecinos me anticiparan los tantos en virtud del retraso de mi tele digital.

Pero es que todo esto desemboca en que, al estar la existencia terrestre vinculada al mundial, el resto del universo televisivo-mediático-social no existe salvo en el último recobeco cerebral, aquel afectado por una isquemia anti futbolística que todavía parece no haberse dado cuenta de que pintan bastos y este es el mes del fútbol.

Así que cuando esa parte del cortex gangrenado se rebela y se vuelve protagonista, recuerdo que estos días no estoy viendo "CSI", ni "House", ni "Aqui no hay quien viva", ni "Callejeros", ni "Mujeres desesperadas", ni tan siquiera capítulos de "Perdidos", ni mucho menos películas de zombies. Y todo porque el resto del cerebro no se puede perder el interesantísimo Corea-Togo, el imprescindible Paraguay-Trinidad y Tobago o el decepcionante QuieroynopuedoEspaña - Gabachosdemieeeer...

Menos mal que el mundial es cada 4 años. Porque a ver quien aguanta esta constante decepción si fuera todos los veranos.

Etiquetas: ,

viernes, mayo 26, 2006

Mutavisión

zapeado por zama


Me repito, soy consciente, pero ¡qué sabe nadie!. La tele tiraniza mis recuerdos y me hace darme cuenta de que la marmota enseña el culo año sí, año también. Y este año la marmota ha dicho que el verano ha llegado y que toca mundial: pues mundial habemus. El ciclo de la vida vuelve a repetirse.

El plan de acontecimientos es el de siempre. La prensa calienta nuestro ánimo que ha permanecido adormecido desde la última Eurocopa y nos dice que esta vez sí, que vamos a pasar de cuartos y que se va a cagar el resto del mundo con la furia. Vamos sin perillas pero nos los comeremos igualmente. ¡Grrrrr!

Los diarios deportivos colman sus portadas de esperanza triunfal, los anuncios de cerveza nos tratan como perros de Paulov, de manera que cada vez que veamos un balón abramos la nevera. Todo se vincula a un único objetivo: alienarnos hasta que nos eliminen. Tras esto, volveremos a la cruda realidad: la tele es una mierda, los políticos son una banda, el niño ha vuelto a suspender sociales.

Y en el centro de todo, la tele. Así como la evolución de las especies se pone de manifiesto más claramente ante las crisis planetarias (ejemplo, la caída de un meteorito), la mutación de las teles se produce ante los mundiales de fútbol. Del blanco y negro al color, de la pantalla curva a la plana, del televisor-mueble al formato cuadro, del analógico al digital.

Era yo muy niño cuando el color inundó mi salón allá por el mundial 82. Una estupenda Philips K30 apareció de buenas a primeras. No recuerdo ni el empate ante Honduras ni las cantadas de Arconada, pero sí al viejo armatoste de blanco y negro arrinconado en el ostracismo de la terraza tras la llegada del nuevo inquilino multicromático. Como mi casa nunca ha sido muy innovadora, el K30 sobrevivió muchos años. Allá por el 2000, además de la energía eléctrica el aparato necesitaba la mecánica. De buenas a primeras elevaba su volumen porque le daba la gana y la única manera de solventarlo era a hostias. Una de las ventajas de las televisiones de tubo es que tienen un fondo lo suficientemente amplio como para golpearlo con el puño.

Ahora, en otros lares, con el menaje y electrodoméstivos que se me (nos) antoje(n), llega el mundial del 2006 y la evolución estira el cuello de las jirafas otro centímetro, inmoviliza un poco más el meñique de mis pies y pela mi tarjeta de crédito 70 euros: me he comprado un sintonizador digital.

Y sé que lo voy a aprovechar: este año toca, este año España gana el mundial.

Etiquetas: , ,

domingo, abril 16, 2006

Operación retorno

zapeado por zama


Si te pasaras desde el nacimiento encadenado en una caverna donde sólo pudieras mirar hacia una pared, en la cual se proyectaran las sombras de las personas que pasen por la entrada de la gruta y las de los objetos que transportan, serías el protagonista del mito de la caverna de Platón, alegoría que me viene al pelo.

En mi día a día vivo encerrado en la caverna del prime time nocturno, por lo que pienso que todo el universo televisivo está poblado de series interesantes y de partidos de la Champions. Así que, salvando extrañas amenazas en forma de "Mira quien baila", considero a la tele como un ser bondadoso.

Pero cada vez que me quedo de vacaciones, me libero de las esposas que me encadenan a la franja nocturna y descubro otros husos horarios. Y esta semana santa me dado de bruces con una realidad que las autoridades nos tienen oculta: a lo largo de las mañanas y las tardes la tele regresa al pasado.

Los lagartos de "V" (mañanas de Cuatro) pretenden nuevamente invadir la Tierra y acabar con las plagas de roedores, a la vez que expolian los recursos naturales y someten a la humanidad a prácticas de lavado cerebral. El lunes me llevé un alegrón al descubrir a Diana comiendo ratas gigantes, pero tras dos capítulos me di cuenta de que los trajes rojos y las pistolas de rayos habían envejecido bastante mal, por lo que me pasé a "El programa de A.R."

La protagonista de este programa no es la mencionada A.R., la cual no aparece por ningún sitio, sino la mujer de un importante torero que, presuntamente, ha cometido un delito de falsedad documental. El asunto se enrevesa porque la susodicha también ha perdido un móvil, cuyo contenido nadie desvela, pero que se intuye comprometido. El asunto es tan críptico que me pierdo y en otro zapping feroz me retrotaigo a los noventa y veo "El príncipe de Bel Air".

Will Smith y su primo tienen las mismas desventuras que Antena 3 nos ha contado cientos de veces y empiezo a estar ya cansado de este día de la marmota vacacional. Pero la cosa no ha hecho más que empezar. Ni siquiera tengo refugio en el cine, ya que sólo se programan pelis de romanos (romanos en apogeo, romanos en declive, romanos en circos, romanos contra cristianos... ) y "Pretty Woman".

Para colmo de males, "Aquí hay tomate" dedica monográficamente sus reportajes de actualidad a una periodista presuntamente lesbiana fallecida hace diez años. Los viajes en el tiempo ya me están mareando y decido mandar a la mierda a la tele hasta el final de la semana. Cuando decido que estoy recuperado, pero con el temor de las experiencias previas, decido ver lo único que sigue permanentemente inmóvil por muchos años que pasen: la iglesia.

Y allí veo al señor Rouco Varela, que tiene nombre de árbitro murciano, presentando la gala de cierre de la semana y a una señora vestida de verde leyendo nada más y nada menos que el Génesis, el no va más de los viajes en el tiempo. Y descubro con estupor que el supuesto creador se inventa los animales domésticos antes que el ser que los domestica.

Me vuelvo a mi caverna y ya me inventaré yo la realidad que me plazca.

Etiquetas: , ,

jueves, febrero 23, 2006

Saludo a todo el mundo

zapeado por zama


Si la tele cumple este año 50 primaveras y el golpe de estado de Tejero 25, estamos ante una clara conjunción de los astros. La tele es el doble de vieja que la intentona golpista. Esta relación numérica, casual y puntual, tiene una vertiente más profunda. Y es que hay muchos y variados acontecimientos que, sin la tele, no hubieran sido lo mismo.

Por 25 golpes de estado, señale acontecimientos o hechos históricos cuya retransmisión televisiva ha quedado marcada para siempre en nuestras retinas, como por ejemplo, el golpe de estado de Tejero. 1, 2, 3, tvzap un blog es:

- El golpe de estado de Tejero. España tiene que sentirse orgullosa de tener una historia tan divertida. Ese tricornio, esa pistola en la mano que maneja como si fuera un mando a distancia, ese bigote frondoso, esa cara de mala hostia y esa frase triunfadora que le brindaría los 5 minutos de fama más acojonantes de la democracia: "Quieto todo el mundo". ¿Se la habría dictado Milans del Bosch? ¿La llevaría apuntada? ¿Fue improvisación? En cualquier caso, seguro que no pensaba que iba a tener tanto efecto: toda España se quedó quieta.

- La llegada del hombre a la Luna. No llegué para verlo, pero a fuerza de repetirlo se me hace familiar, como si lo hubiera estado siguiendo yo mismo desde Cabo Cañaveral. De pequeño me preguntaba si la huella de la primera pisada de Armstrong seguiría allí, impoluta, como aparecía fotografiada en los libros de Sociales. Para los españoles debió de ser duro vivir ese acontecimiento histórico mientras Hermida lo narraba: un pequeño paso para el hombre, un gran coñazo para los espectadores.

- La caida del muro de Berlín. Quizás el más disperso de todos por no haber un instante culminante al que agarrarse, este fenómeno de solidaridad y derribo ha envejecido bastante mal, hasta el punto de que cada vez que lo veo me da la sensación de que están emitiendo un botellón de los 80.

- La explosión de Challenger. De pequeño me preguntaba si los espectadores de Cabo Cañaveral habían esperado tristes la lluvia de cuerpos y materiales incadescentes o habían salido corriendo al intuir la que se les venía encima. Evidentemente, la inconsciencia infantil tiene un límite.

- La inauguración de los JJOO de Barcelona 92. El climax llegó cuando un arquero lanzaba el fuego olímpico hacia el pebetero. A pesar de no ser ya tan pequeño, mi máxima preocupación no era que no acertara con el pebetero, sino que acertara contra el público.

- El 12-1 a Malta. Para una vez que José Ángel de la Casa narra algo con pasión, va y le sale un gallo. Ya es mala suerte.

- La muerte de Chanquete. Verano tras verano, el momento más triste del año. Cada vez que veo a alguien corriendo por la playa, me viene a la mente Pancho. Entonces, con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada, grito: ¡otra vez no!

Etiquetas:

jueves, enero 26, 2006

A tortas con la China

zapeado por zama


Decíamos ayer que se echaba en falta el humor absurdo en la tele. Pues resulta que me doy de cara con la noticia de que a partir de este fin de semana, Cuatro va a recuperar el indescriptible "Humor amarillo", y con la comunicación a mis allegados de la buena nueva me he dado cuenta de la ingente cantidad de personas que muestran su agrado ante tal reposición.

Sorprendente al menos: nada tan absurdo como este espacio. El imaginario colectivo recuerda a "Humor amarillo" como un programa donde unos chinos se daban hostias contra la cosas o con las cosas. Pues nada más lejos de la realidad: resulta que los que se hostiaban eran japoneses.

La mecánica del concurso (porque se trataba de un concurso) no contemplaba en absoluto aquello tan manido de las preguntas y respuestas. Unos doscientos orientales, con sus cascos instalados y su falta de pudor característica, corrían agitados en pos de la conquista del castillo de Takeshi y para ello, debían lidiar con diversas pruebas, eliminatorias, en las que se demostraba la natural resitencia del hombre asiático. Cualquiera que haya visto un zapping sabrá a qué me refiero.

Aquellos que no superaban las distintas tareas encomendadas pasaban a mejor vida. A juzgar por el grado superlativo de las hostias, esta frase es acertada. Intuyo un gran número de minusválidos en el Japón actual.

Aquel ser de rasgos afilados y tez amarilla que lograra asaltar, tras la última prueba, el castillo de Takeshi, ganaba la nada despreciable cifra de un millón de yenes (7000 euros actuales). ¿Valía la pena tanto sacrificio? Creo que sí, yo personalmente cambiaría caer eliminado en la primera prueba de "Humor amarillo" con rotura de 2 vertebras por 600mil euros conquistados tras 45 minutos aguantando a Jesús Vázquez y su tropa de felices con la vida de "Allá tú".

Parece claro que el programa caló en ciertos estratos de nuestra sociedad. ¿Cómo explicar este hecho? Probablemente se trate de un tema generacional. La camada de finales de los 70 despuntaba su pubertad a principios de los 90, y las cadenas privadas aprovecharon el filón. Para reunir a las masas superhormonadas alrededor de la pantalla, Tele5 programó "La 5ª marcha" a media tarde de los sábados. Este programa, de inexplicable y vergonzante éxito, era precedido por el de los chinos, lo que le convertía en un magnífico puente humorístico. Y de ahí surge el mito: toda una generación de adolescentes recuerdan a los crash test dummies chinos como una generación anterior recuerda a "Mazinger Z": con indudable devoción.

Una de las claves del éxito vino dada por los comentarios de Juan Herrera y Miguel Ángel Coll, duo humorísitico de los que sólo tengo noticias de su posterior colaboración en radio, en un programa de Julia Otero. En base a su ingenio y a unos guiones que hacía gente como Elvira Lindo, vistieron el programa de coletillas que le dieron el empuje final hacia el éxito.

¿Quién no recuerda al Chino Cudeiro, al malvado occidental, al grano de café y a tantos y tantos personajes fijos y variables?

Basta ya de reivindicar a Punset y Noches Temáticas, se acabó decir que sólo vemos los documentales de La 2 y las pelis en versión original. Ya es hora de quitarse la careta: que vivan los chinos.

Etiquetas: ,